¿Por qué no les llegan a mis clientes los mensajes de texto de mi negocio?
Si manda textos por medio de un programa, revise primero el registro. En EE. UU., las compañías telefónicas exigen que los negocios que mandan textos por medio de un programa — una app de citas, una herramienta de textos, un sistema telefónico — desde un número común de 10 dígitos registren su marca y el motivo de sus mensajes, un proceso que se conoce como A2P 10DLC. Los textos sin registro pueden ser filtrados o bloqueados, muchas veces sin que usted vea ningún error: su pantalla dice que salió, y el cliente nunca lo recibe. Si ya está registrado, revise después las causas más simples: mandarle a un teléfono fijo, a un cliente que se dio de baja o a un número mal escrito.
El registro, en palabras sencillas
A2P quiere decir «de aplicación a persona»: un texto que manda un programa, no uno que alguien escribe a mano en su teléfono. 10DLC es un número largo estándar de 10 dígitos — un número de teléfono común, con código de área local. Las compañías quieren saber quién manda textos de negocio desde esos números y para qué, así que usted registra dos cosas, casi siempre desde su programa de textos: su marca, es decir, el negocio en sí, y su campaña, es decir, lo que manda — recordatorios de cita, respuestas a clientes, textos por llamada perdida. Una guía de configuración de un tercero calcula que la aprobación tarda «de unos días a unas semanas», así que dese margen.
El registro no es permiso para mandarles textos a desconocidos: solo ayuda a que los mensajes legítimos les lleguen a quienes los esperan. Y si usted solo les manda textos a sus clientes a mano desde su propio teléfono, uno por uno, la regla que se describe aquí — que trata de los textos que salen por medio de un programa — probablemente no es lo que frena sus mensajes; vaya directo a las causas simples.
Señales de que lo están filtrando
- Su programa marca los textos como enviados, pero los clientes dicen que nunca les llegaron.
- Las respuestas a sus recordatorios o a sus textos automáticos se acaban de repente, sin que haya cambiado nada más.
- Los textos les llegan a unos clientes y a otros no, sin ningún patrón que usted encuentre.
- Un texto de prueba desde el número del negocio a su propio celular no llega.
Qué revisar, en orden
- El estado del registro. En su programa de textos, busque el estado de la marca y de la campaña. Las dos tienen que decir aprobado, no pendiente ni rechazado. Si nunca se registró, por ahí hay que empezar.
- El nombre de su negocio. La marca debe coincidir con sus papeles legales — el nombre exacto y los datos de sus documentos de constitución y de impuestos, no el nombre corto que trae su letrero. Una diferencia puede detener el registro.
- El contenido de sus mensajes. Diga quién escribe en cada mensaje y hable de la cita o la pregunta del cliente. Evite lo que los filtros están hechos para detectar: todo en mayúsculas como si gritara, lenguaje de venta insistente y enlaces acortados anónimos.
- Cómo darse de baja. Por lo general, el registro pide que usted le diga a la gente cómo dejar de recibir sus mensajes — por ejemplo, «Responda STOP para no recibir más mensajes» — y que lo respete en cuanto se lo pidan.
- Las causas simples. Los teléfonos fijos no reciben textos. Un cliente que alguna vez respondió STOP normalmente queda bloqueado para sus textos hasta que vuelva a aceptarlos. Un solo dígito equivocado manda el texto a un desconocido o a ningún lado. Y algunos teléfonos filtran por su cuenta los mensajes de remitentes desconocidos.
Siga la lista en orden y pruebe después de cada cambio con un texto a su propio celular y otro a un cliente de confianza. Si la razón principal para montar todo esto son los textos por llamada perdida, lea qué puede y qué no puede hacer el texto automático antes de registrar nada; puede cambiar lo que pone en su campaña.